28 / 11 / 2012

por seminarioeuraca

Esteban Pujals Gesalí:
El margen injustificado de la poesía. Poesía contra el lucro

“lo que voy a hacer es hablar un rato sobre el asunto de la lengua material empezando por eso del margen, esencial en verso, invisible en prosa, sugiriendo una especie de lingüística del verso (crítica, o al menos más alerta a lo que es la materia del material) frente a una lingüística de la prosa narrativa o descriptiva (cuya alerta a lo que se quiera siempre es a costa del borrado de su materialidad) y pasando de ahí a la sugerencia de una poesía cuyo activismo estaría orientado hacia la lengua misma,o hacia sus registros) y no hacia las causas, no importa cuán nobles o urgentes. Para lxs poetas la causa es siempre la lengua y la insurrección o la resistencia sucede en la lengua… [de ahí] al asunto del fetichismo de la realidad lingüísticamente construida, homólogo del fetichismo del valor de la mercancía y el borrado del trabajo que la produce, un asunto tremendo, de Platón a Rossi-Landi…”
———————————————————————————————————–
———————————————————————————————————–

“Escribo este libro como continuación de los anteriores, donde las series tíos, primos, abuelos, padres, abuelas, tías, primas, pequeñas parcas… parecían carecer todavía de esa amalgama de representaciones que une, liga los órdenes que simulan la gran indiferencia de la infancia. Y ese pega-pega es el dinero. Y sobre todo ese aparente apagón de sentido: el dinero en la infancia. Cuando no sabíamos lo que era — cuando era sólo el eco de un valor que pudo llamarse música. Y cuando no se había esclerosado bajo ninguna denominación donde juntos, la palabra y el dinero, son forzamientos, “inequidades metafóricas”.

Más allá de la dádiva, entonces, del presente o regalo; más allá de los bienes naturales o sobrenaturales que tenemos respecto a un Dios y más allá de la simple gracia o habilidad que aceptamos para hacer algo, ¿qué es un “don” – ahora- si no el restablecimiento de su propio enigma, de su no definición, del consentimiento de una voluntad de entrega y de intercambios a veces ruin y casi siempre imposible en relación a objetos que se truecan, que se dan, que se prestan, que se pierden, que se fingen como entregados, desaparecidos o consumidos en un flujo espiritual desgarrador y decisivo entre donatarios y donadores? En el ir y venir de objetos, de dones y contradones que sólo en apariencia se guardan o se pierden, ¿qué lugar le asignaríamos a ese dinero en relación con la poesía como don? ¿Es todavía la poesía, como lo insinuó Georges Bataille, un sinónimo de consumo, dado que significa de la manera más precisa: “creación por medio de la pérdida”? ¿Su sentido se acerca al sacrificio y a la noción de cosa sagrada precisamente por ese gasto inevitable?

Pero Bataille ciñó el don al derroche, al potlatch, y lo definió como algo estrechamente ligado al pensamiento: “En efecto, escribe, la contradicción del potlatch no se revela únicamente en toda la historia, sino más profundamente en las operaciones del pensamiento. Porque generalmente, en el sacrificio o el potlatch, en la acción (la historia) o la contemplación (el pensamiento), lo que buscamos siempre es aquella sombra — que por definición no sabríamos alcanzar — que llamamos vanamente la poesía, la profundidad o la intimidad de la pasión” Es frecuente que no se pueda disponer de palabras sino es para esa irrefrenable destrucción: el poema. Con palabras del poeta Yves Bonnefoy en uno de sus  más extraños ímpetus: “Sucedía que había que destruir y destruir y destruir: sucedía que sólo así puede ganarse la salvación”

Y el potlatch, además de derroche y “destrucción productiva”, además de “liberación del camino”, también será oro de la duración y ese oro de la no intención, ese oro que sube del dolor y ese oro que sucumbe al dolor. Ese oro del viento en las ramas y ese oro lleno de materia de los poetas del pasado; el oro de no durar, de no tener, de no saber, de hacer el signo con absoluta humildad.
Aunque el tiempo imprevisible de los niños también haya sido oro.

EL ESCRIBA RELEE

                                                           (Pringles, julio, 1954)

perro
per    rro

rr   o  rro

rr o rro

carreta            ahorro           arruga
parral              arriba            parrilla

La carreta va totalmente cargada

¡Ahorra!
La Caja Nacional
de Ahorro Postal espera tu depósito.
¡Hazlo ahora que puedes! Te lo devolverá cuando más lo
necesites

Arturo Carrera, Potlatch
Buenos Aires: Interzona, 2004
Madrid: Transatlántica, 2012

Anuncios