Yanko González

por seminarioeuraca

DE REPENTE ANDAMOS CON COSAS DE METAL ASÍ

pero aquí somos pacíficos/ igual he clavado/ he chantado/
así el formón/ así noes que seamos hardcoritos así/ es que
igual se merecen su palmazo/ así nunca el bronxs así/ pero
el popero con monedas se escurre mal/ así que el otro día la Cala así/ fua/
perchó una parka así y dulce así/ pero pasó en un surco la chabeta así4/ y quedó tirada así con olor a Neo y llena sangre y lonja así/ los tombos de chasca con ella adentro así/ pero es raro así/ nunca es tanto/ le pone

mucho la pesca así/ y no pasa nadie por la cuadra así/ aburrío así (…)

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4) “Fue sin querer que ella lo dijo/ ni lo había pensado/ fue sin querer que ella aceptó/ ni le había gustado/ fue sin querer que ella mató/ nunca había disparado” (Vilhena).

(De Metales pesados, 1988-1995)

“Situado en el tránsito de moldeaje escritural ese fue el resultado: relatos fundidos, reescritos, puros y poetizados, en un juego multivocal, donde se besan la experiencia etnógrafica, la observación participante y de sobremanera la autobservación. Su armazón se construyó soldando las voces particulares registradas con lápiz y grabadora, ojos y recuerdos, con la escucha social de la época señalada, sumada a la extensa herencia literararia que ha (de)escrito la moratoria juvenil.

Metales… no es posible sin la experiencia de vivir la intersubjetividad de un cierto grupo de jóvenes urbano populares de un tiempo determinado, fines de la década de los 80′. Drogos, ideologizados tardíos, creativamente ociosos, en finMetales… no transa con el discurso poético culterano de renunciar al lenguaje de la tribu, no. Está en slang, en jerga, porque allí radica su metáfora y su verdad. No quiere ser generalizante. Sólo pone en escena un cuerpo de textos, los manipula y descontextualiza para producir un “efecto” de representación, sin complejos cientificistas ni ficcionantes.

Creo que la poesía habita en aquellos lugares donde se hablan otras lenguas y el papel del poeta es intervenirlas provocando la alteración y la emergencia de otras, como múltiples dialectos en evocación perpetua. Pero huelo en tu pregunta un intento reduccionista que quiere provocarme. No le tengo asco a la palabra “social”. Sí a la concepción maniquea de lo que se instauró como “poesía social” en una época, como intento de fetichización y santificación del bajo pueblo o el proletariado, reduciéndolo a una expresión instrumental y homogénea. Yo opto, como muchos, por no renunciar a la búsqueda del lenguaje otro en aquel segmento excluido social y culturalmente, pero para poetizar las contracciones más que los estereotipos.

Si me autorrebatiera me diría: ok. Yanko, pero allí está justamente el poder encantatorio de la poesía, su “otra lengua”, su habla encriptada, su secreto. La posibilidad de compartirla con pocos. Y diría que sí, pero denunciaría lo siguiente: el intento de algunos por retomar el hilo conductor que mantenía a ciertas audiencias prendidas al consumo masivo de poesía, que está constituido por un movimiento sumamente reaccionario en la poesía chilena, heredero de lo que ocurre en la poesía dominante española desde hace varias décadas. Un giro que se enquista en el meollo de la modernidad, donde la poesía gozaba de prestigio, no masivo, pero bastante amplio. En su forma, una poesía sometida a su conservadurismo; en su fondo, una poesía no problematizadora, preocupada por “la belleza” y los valores excelsos que tensionan a la alta poesía ilustrada. No encaran ninguna disquisición sobre el entorno de producción. Una concepción, no romántica, sino romanticona de la poesía, como intento reencantador de una audiencia que ya está muerta”

Yanko González, en esta brutal entrevista: http://www.letras.s5.com/yg211105.htm

para qué

hablar de cómo llegó aquí
con una mano adelante
si no sabía comprar
para tirar la cadena me preguntaba
señora carmen esto
señora carmen esto otro
– no me digas señora¡
fue que le dije dime carmen
pero no “cam-men” como te sale.

me creerás que se hizo la ofendida

(de Alto Volta, 1998-2005)

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