euraca dos alén llegó a su fin

por seminarioeuraca

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¿alén euraca dos qué viene?

querida mamá:

empezamos hablando de euraquísimos núcleos dentro de la capital -qué capital- de Europa -qué Europa-. Tuvimos visitas plurilingües, bilaterales, yankis, gallegas, hermosas y castrapas. Hablamos de lucha de clases, de paz de clases, de los días y las noches de los proletarios. Discutimos. Nos incendiamos. Volvimos a Cucurto, a Cebrián, a Pichel, a Valencia. Volvimos al pueblo, a las zanjas y lughares. Llegamos a Balestrini, a Castro, a Gambarotta, a Novo, a Gómez, a Stein. No se nos olvidó la poesía. Queremos cuidar de la poesía. Queremos cuidarnos.

vimos a Lía, a Ventura, a lxs niñxs de Deligny. Nos reímos más. Sufrimos, también. Nos cortamos con las aristas de las equis y bailamos en el centro del verano que empezaba. Hubo escraches y reflexiones, activismo lingüístico y del cuerpo, conciencia y consciencia. La precariedad y su desafio plástico tomaron la palabra, la rompieron y dieron vuelta en un texto que bien vale un año euraca. Hubo una carretera larga, larga, que pasaba por varios alenes y desembocaba en un cobertizo donde se paró el tiempo; donde las luciérnagas brillaron incandescentes en la noche y el calor nos hizo dejar de ser alieníxenas: «nadie xena aquí, nadie ajena, ajeno nunca más».

somos varios coches que vuelven a casa cansados. Somos un común de manos que jaquean traiciones, friegan platos y tejen sextinas. Somos interlogos que quieren hablar más quedito y mejor que los prólogos y los epílogos. Somos una retahíla de preguntas que van levantándose de los bancos de madera y subiéndose a los árboles. «Pareciera que nos venimos inventando un pueblo, o una aldeíta. Un seminario, sí. Pero también la vida misma». Somos un lenguaje en movimiento; aún/ahora/entonces estamos

aprendiendo a ladrar

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