¿Qué época es más época? ¿de quién es la época? ¿y tú en la época de qué? Unx no sufre metafísicamente por sufrimientos que siempre se han sufrido: la gente sufre en tanto que pliegues de la época. También podríamos decir que a través de nosotrxs la época sufre

por seminarioeuraca

La pelea

Hay un tiempo de maduración,
un tiempo de exaltación
un tiempo de mierda.
¿Qué hacer?
Hoy tuve una pelea terrible
sangrienta, aunque sin sangre
cruel aunque con una crueldad inocente.
Triste, más triste que todo. ¿Qué digo?
Tristeza que la palabra triste no puede
envolver ni de casualidad ¡qué digo!
Peleé en las canchas,
en el colegio,
en los trabajos
a cuchillazos limpios
en el interior de una cámara frigorífica de alimentos
siempre después de las peleas,
cortado o pateado en la cabeza,
no importa,
me sentía en paz, las peleas eran para el alma,
un gran ticket redituable.
Hasta era un placer sacarme la bronca de encima.
Arrojarle en la cabeza una bolsa de papas
de cincuenta kilos a un compañero de trabajo
me hacía sentir fuerte y bien
y saber que la rechazaba con un puño arrojándola cincuenta metros,
¡de un solo puñetazo!, me hacía sentir bien…
Tengo 38 años, nací en Quilmes,
tengo un hermano, un auto viejo,
tres hijos: Baltazar (9), Morena (5),
Margarita (2).
[…]
Washington Cucurto. Hombre de Cristina. Bahía Blanca: Vox, 2013.

vs.

When I see an old person eating alone
at a restaurant, I just
Think to myself that that is so incredibly sad…
what if they’re really lonely?
But let’s be honest about it — it depresses me
because I know, some day,
That’ll be me. When everyone’s having a big night out,
I feel sad and lonely and no one
Really cares. Now I’m having a big night and everyone’s    sad — what is this?
I used to bubly and happy and didn’t care what
anybody said, but those days
Seem like light years away. I always feel lonely and am
always sitting in my room
On the Internet trying to kill the time, and then
I go to sleep, and days like this
If I killed myself, no one would even care.
Some days the clock just ticks
Too slowly, and I wish away my time. I don’t have
any close friends, I don’t have
a future mapped out for myself, nothing interests me
minus a few good shows
I love watching, plus sitting on my balcony late at night.
But back to the point:
I want to see what happens when I die, where
will I go? I feel like a zombie —

Robert FittermanNo, Wait. Yep. Definitely Still Hate Myself, 
hay traducción de Rodrigo Rey Rosa en la editorial Contrabando: No un momento. Ajá. Sin duda me odio todavía a mí mismo. (Valencia, 2015)

“Hay una pareja muy cómica y ridícula francesa (E. y M. Ortigues) que escribió un libro titulado El Edipo africano, en el que se pretendía demostrar que el Edipo era una estructura universal, cuando en realidad hay una construcción permanente de los sujetos que es epocal e histórica. Uno no sufre metafísicamente por sufrimientos que siempre se han sufrido: la gente sufre en tanto que pliegues de la época. También podríamos decir que a través de nosotros la época sufre. Y lo que la gente está sufriendo hoy es el fin del humanismo, el fin del modelo de hombre del diario íntimo, de la separación entre lo público y lo privado, etc. Hoy en día lo que acontece es el hombre postmoderno, el hombre Facebook, el hombre panóptico que presenta otro tipo de sufrimiento y en el que la cuestión del deseo encuentra otro tipo de motor y otro tipo de pliegue. Desde un punto de vista antropológico, el sujeto del inconsciente ya no tiene un asidero profundo, porque el hombre está siendo destejido y retejido de otra manera. El desafío radica en señalar que igual que no puedo aceptar la medicalización y la adaptación disciplinaria utilitarista neoliberal, tampoco puedo oponerle una figura anacrónica como sería la estructura edípica transhistórica. La verdadera cuestión hoy sería saber cuál es la figura que remplaza al clásico sujeto individual del inconsciente, y cómo debería ser una terapia capaz de abordarlo. En primer lugar, habría que empezar a pensar al hombre en sus lazos, en sus redes, en sus contextos situacionales, y habría que leer de nuevo el Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El psicoanálisis se perdió mucho en una visión demasiado individual y ahistórica de lo humano. La idea, por tanto, es saber qué rostro adopta hoy el que ayer llamábamos el sujeto del inconsciente, es decir, saber cuáles son los pliegues en la actualidad, y localizar esos pliegues equivale a señalar el lugar en el que cabe una defensa del pensamiento, del lazo, del deseo y de la potencia”

Miguel Benasayag. “Pensar y habitar el conflicto”. Entrevista con David J. Domínguez González en Minerva, nº 21.

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