bochi, sé nombre, plumazo

por seminarioeuraca

campbell.politicalp.I.lrg

…que cien hombres reunidos hacen la centésima parte de un hombre.
 
la sincronicidad del universo se realiza perfectamente en la acumulación de lo disperso, en la separación se halla la verdadera velocidad a la que nos separamos, dos unidades se chocan y producen la… laaa… la. la felicidaddd…….
(Daniel Durand)
    
Y soy extra de ex.
Y además soy padre de futuros exs en todo.
(Washington Cucurto) 

Inquina se apila

Muove los colores agua barro verde.
Esto que no podré escribir trataría
de la inquina que siento contra lo que se llamaría el progreso personal, en mis tiempos,
ahora no sé cómo le dirán, o si de hallarse ya todos en esa ficción elevante, no hay nombre
para ella, para la evolución universal que cede
hacia una cohesión disparatada, a ciegas;
juntando la basura, por las calles voy

Solo diré que subirá la luna en un rato y capaz
la relate, si llego, si la inquina personal no me adormece
en sueños de rencor y olas dentadas que se levanten,
no me arrancan de pocas dentelladas
todo lo que recuerdo,
luego duerma, mutilado, me despierte
y crezca contra mi voluntad la inquina que me he descubierto.

Succiono de la encía ensangrentada mientras no pienso, ah…
si pensara, si yo pudiese pensar me hubiera gustado
ser un pensador un gran pensador de mi casa,
de mi barrio, toda la sustancia que simplifica las tardes de Balva en cuatro palabras de un plumazo,
un pensador de estos tiempos,
que ya no hay más,
quedan algunos cohesores aislados que juntan
expresión de otras especies. La especie paraguaya,
la especie griega, china, gaucha, y la especie pura de aire,
de aire personal, de inquina, de primera persona singular.
Pero yo llenaba renglones no pudiendo
pensar en el pensador que sería si pudiera,
el pensador de la nación entera,
desde los bordes lamidos por las turbias
olas del río en la escollera del acceso Cangallo,
hasta los últimos puentes de Villa Real, arqueados sobre la mismísima General Paz.

Y era entonces la encarnación de todos los perros
y mi discurso era la lengua que lamía
las llagas del lectorperro: el perronada.
Pensador del perronada era y pensador del continente
con sus islas y enquistes y madres y perrosnada excluidos,
porque ya el pensador se había sentado en el trono
desde donde se les habla a los sordos que dictan lo que hay
entonces era más fácil y la vida prometía,
dulzores, riquezas vagas, suculencias.

[AUDIO] en el blog de Pedro Mairal.

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