Zanjita-experimento # 14 – mafe

por seminarioeuraca

Esto no es una zanjita, es un experimento. No porque las zanjitas no sean experimentos, que seguro que sí, sino más bien porque no todo experimento es una zanjita. Y puestas a experimentar, ocurre que si una se propone, encuentra acontecimientos no fortuitos allí donde a lo mejor no los hay o sí y si se trata de lo último, es decir, que si es verdad que existen conexiones improbables, entonces la última escena de la telenovela “Rosa de lejos” y los sex-votos dirigidos Santa Marianita de Jesús no son tan casuales. Es el destino.

Atención: el experimento que se presenta consiste en mirar una escena de la telenovela Rosa de Lejos (lugar: una iglesia//hecho: un matrimonio), al tiempo que se lee el documento adjunto. Se recomienda seguir los siguientes pasos:

1. Haga click en el link.
2. Mire y escuche el monólogo de la mujer que es feliz en su matrimonio.
3. Haga pausa.
4. Lea los primeros sex-votos.
5. Ponga play.
6. Mire y escuche el ruego a Dios para que la pareja pueda vivir y quererse en paz.
7. Lea los siguientes sex-votos.
8. Ponga play.
9. Mire y escuche. Él parece un hombre bueno piensa ella.
10. Continúe el ejercicio 9 veces más.

El juego consiste en pensar que se trata de un diálogo intersubjetivo, es decir que, aunque no lo parezca, las voces que las/os espectadores creemos escuchar no son monólogos elaborados en desconexión con los/as otros/as. En realidad, los distintos personajes de la escena adoptan, cuando hablan, perspectivas diversas. No es, por decirlo de alguna manera, un diálogo único: los personajes no piensan en desconexión con aquellos que los rodean. Sus perspectivas sobre los votos entre Rosa y Luis Alberto están relacionadas entre sí y a su vez, con otras perspectivas que circulan en el universo melodramático. En otras palabras, los discursos están relacionados unos con otros, es decir, son intersubjetivos. La intersubjetividad no se reduce a la interacción cara a cara, sino a todas las dimensiones de la vida social. En este punto, el experimento puede continuar o no. Pero si pensamos, además, que Rosa y Luis Alberto están a punto de contraer matrimonio, que van a casarse, entonces podríamos decir que se proponen hacer votos. Sí, votos, agradecimientos y promesas públicas que se dirigen a las deidades y a los Dioses por medio de rituales. Sí, votos, como los agradecimientos y promesas sexuales que las personas dirigen a Santa Marianita de Jesús.

Según los expertos, en un matrimonio ocurre lo siguiente: tras una breve introducción, el párroco pregunta al novio y la novia si van a casarse libremente, con el objetivo de hacerse mutuamente felices y de vivir bajo los mandamientos de Dios. Y después tiene lugar el consentimiento. Los novios pueden optar por una de las tres fórmulas aceptadas para dar los votos matrimoniales. En los tres casos, unen su mano derecha y dicen:

1 .Primera fórmula para los votos matrimoniales
Novio: “Yo, Juan, te quiero a ti, Leticia, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”.
Novia: “Yo, Leticia, te quiero a ti, Juan, como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

2. Segunda fórmula para los votos matrimoniales
Novio: “Leticia, ¿quieres ser mi mujer?”
Novia: “Sí, quiero”
Novia: “Juan, ¿quieres ser mi marido?”
Novio: “Sí, quiero”.
Novio: “Leticia, yo te recibo como esposa y prometo amarte fielmente durante toda mi vida”.
Novia: “Juan, yo te recibo como esposo y prometo amarte fielmente durante toda mi vida”.

3. Tercera fórmula para los votos matrimoniales
Sacerdote: “Juan, ¿quieres recibir a Leticia como esposa, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarle y respetarla todos los días de tu vida?”.
Novio: “Sí, quiero”.
Sacerdote: “Leticia, ¿quieres recibir a Juan como esposo, y prometes serle fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y, así, amarla y respetarla todos los días de tu vida?”.
Novia: “Sí, quiero”.
Sacerdote: “El Señor, que hizo nacer entre vosotros el amor, confirme este consentimiento mutuo, que habéis manifestado ante la iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”.+

Bien. Como se puede observar, los votos representan un ritual público cuya función es establecer vínculos entre lo terrenal y lo celestial. En nuestro caso, no hemos de olvidar que Rosa viste de blanco, símbolo de su ausencia de mancha/pecado; y que está prometiendo amor y fidelidad a Luis Alberto, su futuro esposo. Se trata de votos matrimoniales, esto es, de reproducción familiar pura y dura. ¿No estamos hablando, por lo tanto, de sex-votos? Pues sí. Porque la reproducción de las familias se basa en el sexo (bueno, malo, flojo, al revés, da igual), ¿no? Y los sex-votos (aquella constancia de agradecimiento por el milagro o la solicitud de un favor sexual que consta generalmente de una sencilla pintura realizada por el/la favorecido/a o familiares en la que se relata lo acontecido en aquel momento milagroso o bien se ilustra la escena de lo ocurrido o lo que se desea) que en su día varias personas dirigieron a Santa Marianita de Jesús, solicitando o agradeciendo milagros, también son de índole amorosos/sexuales. El asunto, en ambos casos, es recibir la bendición y los favores de Dios y de una Santa. Sí, otra conexión (im)probable: el resultado de coser y rasgar, fijar y desmontar y cortar y pegar. Porque aquello que Dios ha unido. Amén.

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