EURACA

Seminario de investigación en lenguas y lenguajes de los últimos días del Euro. Madrid.

Mes: mayo, 2015

bochi, sé nombre, plumazo

campbell.politicalp.I.lrg

…que cien hombres reunidos hacen la centésima parte de un hombre.
 
la sincronicidad del universo se realiza perfectamente en la acumulación de lo disperso, en la separación se halla la verdadera velocidad a la que nos separamos, dos unidades se chocan y producen la… laaa… la. la felicidaddd…….
(Daniel Durand)
    
Y soy extra de ex.
Y además soy padre de futuros exs en todo.
(Washington Cucurto) 

Inquina se apila

Muove los colores agua barro verde.
Esto que no podré escribir trataría
de la inquina que siento contra lo que se llamaría el progreso personal, en mis tiempos,
ahora no sé cómo le dirán, o si de hallarse ya todos en esa ficción elevante, no hay nombre
para ella, para la evolución universal que cede
hacia una cohesión disparatada, a ciegas;
juntando la basura, por las calles voy

Solo diré que subirá la luna en un rato y capaz
la relate, si llego, si la inquina personal no me adormece
en sueños de rencor y olas dentadas que se levanten,
no me arrancan de pocas dentelladas
todo lo que recuerdo,
luego duerma, mutilado, me despierte
y crezca contra mi voluntad la inquina que me he descubierto.

Succiono de la encía ensangrentada mientras no pienso, ah…
si pensara, si yo pudiese pensar me hubiera gustado
ser un pensador un gran pensador de mi casa,
de mi barrio, toda la sustancia que simplifica las tardes de Balva en cuatro palabras de un plumazo,
un pensador de estos tiempos,
que ya no hay más,
quedan algunos cohesores aislados que juntan
expresión de otras especies. La especie paraguaya,
la especie griega, china, gaucha, y la especie pura de aire,
de aire personal, de inquina, de primera persona singular.
Pero yo llenaba renglones no pudiendo
pensar en el pensador que sería si pudiera,
el pensador de la nación entera,
desde los bordes lamidos por las turbias
olas del río en la escollera del acceso Cangallo,
hasta los últimos puentes de Villa Real, arqueados sobre la mismísima General Paz.

Y era entonces la encarnación de todos los perros
y mi discurso era la lengua que lamía
las llagas del lectorperro: el perronada.
Pensador del perronada era y pensador del continente
con sus islas y enquistes y madres y perrosnada excluidos,
porque ya el pensador se había sentado en el trono
desde donde se les habla a los sordos que dictan lo que hay
entonces era más fácil y la vida prometía,
dulzores, riquezas vagas, suculencias.

[AUDIO] en el blog de Pedro Mairal.

¿Qué época es más época? ¿de quién es la época? ¿y tú en la época de qué? Unx no sufre metafísicamente por sufrimientos que siempre se han sufrido: la gente sufre en tanto que pliegues de la época. También podríamos decir que a través de nosotrxs la época sufre

La pelea

Hay un tiempo de maduración,
un tiempo de exaltación
un tiempo de mierda.
¿Qué hacer?
Hoy tuve una pelea terrible
sangrienta, aunque sin sangre
cruel aunque con una crueldad inocente.
Triste, más triste que todo. ¿Qué digo?
Tristeza que la palabra triste no puede
envolver ni de casualidad ¡qué digo!
Peleé en las canchas,
en el colegio,
en los trabajos
a cuchillazos limpios
en el interior de una cámara frigorífica de alimentos
siempre después de las peleas,
cortado o pateado en la cabeza,
no importa,
me sentía en paz, las peleas eran para el alma,
un gran ticket redituable.
Hasta era un placer sacarme la bronca de encima.
Arrojarle en la cabeza una bolsa de papas
de cincuenta kilos a un compañero de trabajo
me hacía sentir fuerte y bien
y saber que la rechazaba con un puño arrojándola cincuenta metros,
¡de un solo puñetazo!, me hacía sentir bien…
Tengo 38 años, nací en Quilmes,
tengo un hermano, un auto viejo,
tres hijos: Baltazar (9), Morena (5),
Margarita (2).
[…]
Washington Cucurto. Hombre de Cristina. Bahía Blanca: Vox, 2013.

vs.

When I see an old person eating alone
at a restaurant, I just
Think to myself that that is so incredibly sad…
what if they’re really lonely?
But let’s be honest about it — it depresses me
because I know, some day,
That’ll be me. When everyone’s having a big night out,
I feel sad and lonely and no one
Really cares. Now I’m having a big night and everyone’s    sad — what is this?
I used to bubly and happy and didn’t care what
anybody said, but those days
Seem like light years away. I always feel lonely and am
always sitting in my room
On the Internet trying to kill the time, and then
I go to sleep, and days like this
If I killed myself, no one would even care.
Some days the clock just ticks
Too slowly, and I wish away my time. I don’t have
any close friends, I don’t have
a future mapped out for myself, nothing interests me
minus a few good shows
I love watching, plus sitting on my balcony late at night.
But back to the point:
I want to see what happens when I die, where
will I go? I feel like a zombie —

Robert FittermanNo, Wait. Yep. Definitely Still Hate Myself, 
hay traducción de Rodrigo Rey Rosa en la editorial Contrabando: No un momento. Ajá. Sin duda me odio todavía a mí mismo. (Valencia, 2015)

“Hay una pareja muy cómica y ridícula francesa (E. y M. Ortigues) que escribió un libro titulado El Edipo africano, en el que se pretendía demostrar que el Edipo era una estructura universal, cuando en realidad hay una construcción permanente de los sujetos que es epocal e histórica. Uno no sufre metafísicamente por sufrimientos que siempre se han sufrido: la gente sufre en tanto que pliegues de la época. También podríamos decir que a través de nosotros la época sufre. Y lo que la gente está sufriendo hoy es el fin del humanismo, el fin del modelo de hombre del diario íntimo, de la separación entre lo público y lo privado, etc. Hoy en día lo que acontece es el hombre postmoderno, el hombre Facebook, el hombre panóptico que presenta otro tipo de sufrimiento y en el que la cuestión del deseo encuentra otro tipo de motor y otro tipo de pliegue. Desde un punto de vista antropológico, el sujeto del inconsciente ya no tiene un asidero profundo, porque el hombre está siendo destejido y retejido de otra manera. El desafío radica en señalar que igual que no puedo aceptar la medicalización y la adaptación disciplinaria utilitarista neoliberal, tampoco puedo oponerle una figura anacrónica como sería la estructura edípica transhistórica. La verdadera cuestión hoy sería saber cuál es la figura que remplaza al clásico sujeto individual del inconsciente, y cómo debería ser una terapia capaz de abordarlo. En primer lugar, habría que empezar a pensar al hombre en sus lazos, en sus redes, en sus contextos situacionales, y habría que leer de nuevo el Anti-Edipo de Deleuze y Guattari. El psicoanálisis se perdió mucho en una visión demasiado individual y ahistórica de lo humano. La idea, por tanto, es saber qué rostro adopta hoy el que ayer llamábamos el sujeto del inconsciente, es decir, saber cuáles son los pliegues en la actualidad, y localizar esos pliegues equivale a señalar el lugar en el que cabe una defensa del pensamiento, del lazo, del deseo y de la potencia”

Miguel Benasayag. “Pensar y habitar el conflicto”. Entrevista con David J. Domínguez González en Minerva, nº 21.

quincedemayo

Euraca Electoral: 2 sesiones de lectoescritura & 1 asamblea para un mayo de verano & 1 bonus recital

descarga

Se viene el Seminario Euraca por este mayo caliente de Madrid: 3 días en la forma de un tríptico intensivo titulado El Estado y él se odiaron. Mientras afuera & adentro sucede el proceso electoral autonómico municipal y suceden formas de poesía dentro de su marco de apoyos; sería interesante pensar fuera del formato periodístico qué sea eso del pueblo, sus figuras del bien, sus figuras del mal, los márgenes de ellas; lo sería recordarse, también, la plausible espectacularidad del concepto de lo popular y la en cambio polivocidad de los cuerpos. ¿Cómo escribir sobre estas fricciones que, sin duda, podrían pronosticar contradicciones subjetivas para una primera persona? Una lectura de ese-este lado de dos muy distintos libros publicados en la Argentina de principios de siglo que ofrecen dos muy divergentes prácticas de lenguaje en relación a contextos de individuos y estados similares a los de esta misma coyuntura podría poner en conflicto la reducción de lenguajes a ideas en fases de inflación discursiva.

Traerlos para el aquí quiere tantear, en el madriz de 2015, si acaso todo el tiempo histórico y la propia historia individual y el devenir biopolítico de las comunidades a las que pertenecimos estos años de fiebre nos han de verdad atravesado, o qué hacer ahora con nuestra memoria en nuestra construcción subjetiva, lingüística y textual.

Hombre de Cristina, de Washington Cucurto y El Estado y él se amaron, de Daniel Durand, son los títulos de los libros de este ciclo electoral euraca para llevar leídos que, durante los días 20 y 22 de mayo, en sesiones de al menos 3 horas de discusión de poesía y poética, se dará en el Espacio Cruce (Doctor Fourquet, 5).
> Mujer de Manuela es el título de la práctica de escritura que se propone llevar, de manera comprometida, a cabo.
> El domingo Madrid celebra el rito de posibilidad de cambio de ciclos. Euraca, en concreto, con una asamblea en la que discutir cómo seguir, abrir o cerrar estos tiempos de seminario de investigación en lenguas y lenguajes de / en los días inciertos de l/o euro.

>>>>>>>    + INFO en la página del programa: El Estado y él se odiaron

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Miércoles 20/5/2015, 19h
Cruce. Doctor Fourquet 5, Madrid
Lectura, discusión y autoorganización de plagio-transposición completa de Hombre de Cristina de Washington Cucurto en un colectivo Mujer de Manuela
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Viernes 22/5/2015, 19h
Cruce. Doctor Fourquet 5, Madrid
Lectura y discusión de El estado y él se amaron de Daniel Durand +
Presentación de rápidos poemas de ciclo electoral
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Domingo 24/5/2015, 17h
Cruce. Doctor Fourquet 5, Madrid
Presentación de rápidos poemas de ciclo electoral +
Asamblea de continuidad, discontinuidad o mutación del Seminario Euraca

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jueves 14 de mayo a las 19.30
La Central de Callao
Presentación de
No, un momento. Ajá. Sin duda me odio todavía a mí mismo de Rob Fitterman en traducción de Rodrigo Rey Rosa
para la editorial Contrabando

un buen previo de bonus será la presentación del libro No, un momento. Ajá. Sin duda me odio a mí mismo de Rob Fitterman. La de Fitterman es una escritura casi completamente opuesta a la de Cucurto y Durand, tal vez porque su descripción es la de los sujetos de sentimentalidad descompuesta a latitud noroccidental privilegiada, es decir, US y alrededores, dominios del US. También porque la máquina poética fittermaniana consiste en la toma de frases de soledad y alienación emitidas en las redes sociales por numerosas personas anónimas del país del internet. Resulta bien interesante la manera en que, digamos con un verso de Daniel Durand, cientos de hombres no componen la centésima parte de un hombre, es decir, la manera en que cientos de seres humanos no logran ensanchar la expresión de su propia vitalidad más allá de unos clichés verbales que en suma y yuxtaposición efectúan una melancolía infinita. La melancolía del vacío de pulsión y de su lengua. La de parecer muertos estando parece que vivos; muy al revés de esos sujetos feos, sucios y extremadamente afirmativos de los libros de Cucurto. El caso es que estos textos de Rob Fitterman ya fueron leídos por él en su visita a Madriz y a Euraca TRES en julio de 2013. También fueron traducidos para la ocasión por our own poeta traductora Elia Maqueda. En esta ocasión se orfecerán en la traducción al espaniol del escritor Rodrigo Rey Rosa – que sobre el libro escribió: 

De los numerosos libros que ha producido Robert Fitterman este es quizá el más radical y subversivo y, al mismo tiempo, el menos hermético. Sería redundante destacar el aspecto experimental de su trabajo: cada libro suyo es un experimento. En este poema extenso la tensión entre el concepto que lo genera y el sujeto que sirve para animarlo ha sido llevada al extremo. El tema es decididamente no posmoderno e incluso humanista: la soledad del individuo en medio de la muchedumbre urbana de este principio de siglo. El método: utilizar fragmentos de blogs, tweets, sms y arreglarlos en la página según una métrica determinada; en este caso, la calcada del poema de James Schuyler, The Morning of the Poem. El sujeto es un “yo” virtual que podría hacer pensar en la antítesis de Walt Whitman. El resultado es un viaje alucinatorio por una montaña rusa en forma de espiral durante el que -entre risas a veces un poco nerviosas- nos vamos acercando al último círculo de uno de los grandiosos y espectaculares infiernos que han creado las pululantes generaciones de los hombres. 

mientras va saliendo el anuncio del programa SEIS de euraca…

LIBRO COMPLETO #2: Punctum, de Martín Gambarotta cover art

oigan
una joya que llega de
Argentina: audio de
lecturas del libro (fetiche) Punctum
de Martín Gambarotta